Juegos finitos y juegos infinitos, de James P. Carse

Puntuación: 6/10

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Juegos finitos y juegos infinitos explica que existen esos dos tipos de juegos en el mundo. Cada uno con sus particularidades. A partir de ahí, habla sobre otros ámbitos como la cultura, la sociedad o la religión, viéndolos desde el punto de vista de los juegos. La idea de los juegos es bastante interesante cuando se explica al principio del libro, el resto me pareció demasiado abstracto.


Mis notas-resumen del libro

El libro se divide en 7 capítulos. Aquí van mis notas sobre cada uno de ellos.

1. Hay al menos 2 tipos de juegos

Existen juegos finitos y juegos infinitos.

El objetivo de los juegos finitos es ganar.

El objetivo de los juegos infinitos es continuar jugando.

En cualquiera de los dos casos, los jugadores juegan libremente al juego.

Los juegos finitos tienen un principio y un final. Tienen reglas, límites numéricos, temporales y espaciales.

En un juego finito, todos los participantes deben querer que los demás jueguen.

En un juego infinito no hay reglas numéricas, espaciales ni temporales. Cualquiera puede jugar sin permiso de los demás.

Pueden jugarse juegos finitos dentro de uno infinito, pero no al revés.

Las reglas de un juego finito no pueden variar mientras dura el juego. En un juego infinito sí que pueden, y de hecho lo hacen.

El premio de un juego finito es un título. El título es público.

Un juego finito puede jugarse muchas veces, aunque cada ocasión es única.

En un juego finito, la victoria de un jugador significa la muerte de sus oponentes, como jugadores en ese juego concreto. Va asociada al fin del juego. Los jugadores juegan para vivir.

En un juego infinito, la muerte de un jugador no hace que el juego se termine. Y sobrevivir no era el objetivo del jugador. Los jugadores viven para jugar.

El ganador de un juego finito obtiene un título, al terminar el juego. En un juego infinito no hay títulos, está el nombre del jugador, el cual tiene desde que nace.

Los ganadores de juegos finitos pasados tienen poder. El poder se basa en el pasado. Los jugadores de juegos infinitos tienen fuerza, que no se basa en nada pasado si no en la posibilidad de hacer algo en el futuro. El poder esta limitado a unos pocos, la fuerza puede ser para todos.

El mal puede hacer que un juego infinito se termine aunque siga habiendo personas queriendo jugarlo.

2. Nadie puede puede jugar a un juego solo

Para jugar un juego, finito o infinito, alguien más tiene que querer participar. No puede haber una guerra si al menos dos partes no participan y no acuerdan ciertas reglas básicas.

Una sociedad es un juego finito. Tiene sus límites, temporales y espaciales, entre otros.

La cultura es un juego infinito. Cualquiera puede participar en cualquier cultura cuando quiera. Las aportaciones de los mejores jugadores benefician a todos, como las composiciones de Mozart o las pinturas de Rembrandt.

Los juegos finitos, como la sociedad, se definen por sus fronteras o límites. Los juegos infinitos, como la cultura, se definen por sus horizontes, que se expanden constantemente.

3. Soy el genio de mí mismo

Cada persona es un genio y es capaz de ver las cosas desde ese prisma y actuar en consecuencia.

4. Un juego finito tiene lugar dentro de un mundo

Un juego finito tiene unos límites físicos, temporales y de participantes, entre otros. Son reglas, no se fija exactamente el lugar, el instante y los participantes exactos. Por ejemplo, en un partido de fútbol, dura 90 minutos, se juega en un campo de fútbol, y juegan 11 contra 11. Pero no se define qué 90 minutos exactos tienen que ser, ni qué campo exacto, ni qué 22 jugadores exactos. Pueden jugarse muchos partidos, cada uno con sus condiciones particulares.

Para la vida, un jugador finito sentirá más presión temporal según envejece. Para un jugador infinito eso no es así, no mide el tiempo por lo que le queda sino por cómo aprovecha ese tiempo concreto.

5. La naturaleza es el ámbito de lo innombrable

La naturaleza es indiferente de cara al ser humano.

La palabra finita la dice alguien que explica algo, que quiere convencer a la otra persona de que lo que dice es la verdad y de que tiene razón. Normalmente se basa en el título de quien habla. Al terminar, no se espera respuesta alguna, el tema está zanjado.

La palabra infinita no depende del título o la autoridad de quien habla. No se dice como verdad absoluta ni para tener razón. Se dice a la otra persona directamente, con el único valor de ese mismo momento. Y el objetivo es después escuchar y aprender.

6. Controlamos la naturaleza por razones sociales

Manipulamos la naturaleza no para entenderla o probar nuestras teorías, sino para conseguir nuestros objetivos y obtener poder. Cuando se investigó sobre la fisión nuclear, se utilizó originalmente para crear bombas.

La tecnología y las máquinas no son un fin en sí mismos. De hecho, su objetivo final es su desaparición. Queremos un coche para ir de un punto a otro lo más rápido posible, o para dar envidia a nuestros amigos. Pero el coche en sí y el espacio que ocupa no aportan nada positivo.

En cuanto a los viajes, el turismo es un juego finito. Visitar lugares tiene un final. Sin embargo, el flaneur es un jugador infinito, puede estar en un mismo lugar siempre y obtener nuevos estímulos continuamente.

Para utilizar las máquinas es necesario utilizar energía externa. La naturaleza, sin embargo, es una fuente de energía en sí misma.

7. Los mitos generan explicaciones, pero no las aceptan

Los mitos y las historias son parte de nuestras tradiciones. Tanto en la religión como en tradiciones no religiosas.

Las historias suelen conllevar explicaciones diferentes. Sin embargo las historias tienen valor por sí mismas, no aceptan explicaciones.


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