Consumo de productos digitales

La era digital ha cambiado los productos. Y el cambio va a más. Ahora existen los libros digitales, cuando antes solamente teníamos libros en papel. Ahora podemos descargar música en formato digital, cuando antes había que comprar un CD, antes un cassette, y antes un vinilo. Ahora podemos asistir a cursos online, sin necesidad de un aula ni de la presencia física del profesor.

Este gran cambio ha llegado para quedarse. Sin embargo, no terminamos de acostumbrarnos a él, al menos en mi entorno. Tenemos muy arraigado el pensamiento de que el contenido digital puede obtenerse de forma gratuita, y nos resistimos a pagar por él. En caso de tener que pagar, preferimos el formato clásico. Aunque no en todo el mundo se vive la misma situación.

Estados Unidos lleva ventaja

Igual que con la mayoría de cosas. En la sociedad estadounidense está mucho más arraigada la cultura digital. Los estadounidenses compran mucho más por internet, compran muchos más ebooks y pagan por descargar la música. Esto no lo digo yo, los datos están ahí. A finales de 2014, el 30% de todo el comercio electrónico mundial tenía lugar en Estados Unidos. La tienda de Amazon de Estados Unidos es la que más clientes tiene. Y podría decir más.

Creo que la cultura digital irá creciendo también en el resto de países del mundo. Compraremos más libros electrónicos y menos libros en papel, descargaremos más música en formato digital y compraremos menos CDs, y realizaremos más cursos online y menos cursos presenciales. Esto tiene sus desventajas en algunos casos, como a la hora de aprender idiomas. Pero salvo casos particulares, consumiremos más productos digitales y menos productos físicos.

Por qué nos cuesta comprar productos digitales.

La primera razón es que es algo muy reciente. Tenemos que acostumbrarnos a ello. Es cuestión de tiempo.

Otra razón que creo que nos hace reacios a comprar contenido digital, es la percepción de que estamos pagando por algo que no podemos tocar o sostener en nuestra mano. Pongamos el ejemplo de un libro electrónico. Lo compramos y adquirimos el contenido de ese libro. Podemos leerlo en un ordenador, en una tableta, en un smartphone, en un lector de libros electrónicos o incluso en una televisión. Pero no podemos sostener ese contenido en nuestras manos.

Cuando compramos un libro en papel, en realidad el único valor añadido que obtenemos es también el contenido del libro, al igual que al obtenerlo en formato digital. Pagamos un extra por el papel y la pasta del libro. Pero el papel y la pasta no tienen nada de especial, no nos aportan nada diferente a otros libros. Es el contenido lo que realmente cuenta.

Otra razón que he oído para preferir un libro físico a uno electrónico, es la comodidad o la experiencia de lectura. Mucha gente prefiere tener un libro de papel. Prefieren leer el contenido en papel e ir pasando las páginas por sí mismos. Prefieren el olor típico de los libros. También les gusta poder añadir cada libro que leen a sus estanterías, e ir construyendo con el tiempo una biblioteca personal.

Alicientes de los libros electrónicos

Contra estas razones no pueden competir los libros electrónicos. Pero aportan una gran ventaja en ese aspecto, y es el precio. En general, los libros electrónicos son bastante más baratos que sus equivalentes en papel. Esto es lógico, ya que el papel y la pasta cuestan dinero, y además la distribución electrónica es más barata que la distribución física de los libros. Comprar libros electrónicos es más barato.

Otro gran aliciente es que está creciendo mucho la cantidad de libros electrónicos gratuitos que se ofrecen en la red. Muchos negocios y blogs ofrecen libros electrónicos, con una pequeña muestra de su trabajo. Esto les sirve para demostrar a potenciales clientes la calidad de su trabajo.

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Mi lector de libros electrónicos.

Supongamos que lees un pequeño ebook gratuito sobre un tema que te interesa, por ejemplo la jardinería. Este ebook lo consigues en una página web sobre jardinería, y de él sacas varios consejos que te hacen aprender y mejorar en el cuidado de tus plantas. Si en esa página web se ofrece un libro extenso sobre el mismo tema, que te va a aportar mucho más valor, y cuesta por ejemplo 10€, es probable que te plantees comprarlo si realmente el pequeño libro gratuito te ha ayudado.

Estas estrategias de marketing hacen que cada vez se ofrezcan más recursos gratuitos a los consumidores. Teniendo esto en cuenta, cada vez habrá más gente que utilice estos recursos electrónicos gratuitos, y el siguiente paso son los contenidos digitales de pago.

Cursos electrónicos

Todo esto puede extrapolarse a otro tipo de contenidos digitales, aparte de los libros. Por ejemplo, cada vez están más de moda los cursos electrónicos. Personas de todo el mundo ofrecen sus conocimientos en la red mediante cursos de pago con contenido en vídeo, en audio, en texto y en otros formatos.

En el caso de los cursos está todo mucho menos avanzado. Pero también hay muchos cursos gratuitos en la red. La idea normalmente suele ser la misma que la explicada para el caso de los libros. Se ofrece un breve curso gratuito enseñando algún tema básico, y mostrando la calidad del profesor y de la enseñanza, para así captar clientes para los cursos de pago correspondientes.

Esto nos brinda la oportunidad de aprender de cualquier persona del mundo y sobre cualquier tema. Si te interesa aprender sobre algún tema específico, en lugar de tener que estudiar una carrera o algún curso presencial que probablemente te cueste más tiempo y dinero, puedes optar por un curso electrónico.

Esto también le cuesta a la gente. Una de las razones es que en la sociedad actual se valoran más los títulos que los conocimientos. Poner en tu currículum que has aprendido programación en una universidad da una mejor impresión que haber aprendido en un curso online.

Este aspecto también cambiará, en mi opinión, en el futuro. Puede que tarde más que para el caso de los libros, pero cada vez habrá más educación online.

Conclusión

El cambio está siendo lento, pero el contenido digital ha venido para quedarse. Ofrece muchas ventajas, y cuando vayamos acostumbrándonos a ellas, iremos perdiendo el miedo a gastar dinero por contenidos digitales que no podemos sostener en nuestra mano.


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